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viernes, 2 de enero de 2015

TARTA HOJALDRADA DE MANZANA


¡Hola!
¡Hoy sí que sí! Tercera entrega de nuestra trilogía, tercera receta en cadena o cualquiera que sea el nombre que os apetezca ponerle, no importa porque cuando deis un bocado a esta tarta se os quedará la mente en blanco y solo veréis florecitas, mariposas y cabritillos saltando por un verde prado... :)


Bromas aparte, en serio, tenéis que probar esta tarta, es lo más, sobre todo por aquello que llevo años perfeccionando y creo que voy camino de conseguir el título...hacer que alguien a quien no le gusta la tarta de manzana pueda comerse cinco de estas y quedarse preguntando por la siguiente...
Como os digo, nunca me ha gustado la tarta de manzana, aunque más que no gustarme digamos que no he sido la mayor fan de los bizcochos y tartas de manzana de cuatro centímetros de altura, siempre la he considerado uno de esos dulces que o amas o te da igual que existan, sin punto medio.
Para mi los dulces que contienen fruta son de este tipo, o los amas o los odias, o simplemente los ignoras, como me ocurría a mi con la tarta de manzana hasta que en casa la hicimos de esta manera por petición exclusiva de alguien bastante "delicadito" para comer tanto dulce como salado.

Cuando hice esta tarta de manzana no sólo me encantó y ahora soy adicta a ella, sino que tuve esa magnífica sensación de triunfo al complacer a alguien que normalmente no suele ni probar la mayoría de platos que hacemos en casa. Como os he dicho al principio, tras comérsela se quedó preguntado si no había hecho más y entonces tuve esa deliciosa sensación que muchas ocasiones te otorga cocinar para otras personas, simplemente de FELICIDAD plena, y de recordar porqué me encanta cocinar, aunque suene a tópico son esos momentos los que te animan a seguir teniendo siempre ese deseo de estar metida en la cocina ¡todo el día si pudiera!
Así que sin enrollarme más, os pido encarecidamente por vuestro bien que la hagáis en casa, ¡porque os aseguro que no os vais a arrepentir!
Además, lo más complicado de esta receta será limpiar bien la manzana, así que no tenéis excusa para no hacerla.

Ingredientes:

-Una lámina de hojaldre fresco o congelado. ( En este caso es de Lidl, que es fresco y no tuve ni que estirarlo, como podéis ver, simplemente abrir el paquete y ¡listo!)
-2 manzanas reineta o de las que más os gusten.
Crema inglesa.(opcional aunque recomendable)
-Mermelada de mango especiada (u otra que os guste, como la de melocotón o albaricoque).
-Un poco de azúcar glass.



Lo primero que hacemos es pelar y cortar la manzana quitando por supuesto el centro con un descorazonador o con ayuda de un cuchillo. Debemos cortar a la mitad y esa mitad en láminas muy finitas de unos 2 o 3 milímetros de ancho (si tenéis una mandolina o un cuchillo bien afilado, maña y paciencia esto está hecho en un minutillo).
Como veis en la siguiente foto, yo corté mi hojaldre teniendo en cuenta la medida de las láminas de manzana más largas, porque yo hice las tartas con forma rectangular y alargada, pero vosotros podéis hacerla utilizando toda la lámina sin cortar o hacer porciones pequeñas individuales si lo preferís, también os quedará bien, sólo tenéis que colocar la manzana bonita.
Si lo hacéis como yo, sólo tenéis que contar la anchura del gajo más un centímetro aproximadamente por cada lado para los bordes, que tampoco haremos porque subirán solos, como habéis visto en la foto de presentación.


Lo siguiente que haremos, tras decidir cómo cortar nuestro hojaldre será untar nuestro hojaldre con una capa muy fina de crema inglesa, siempre teniendo en cuenta el espacio que tendremos que dejar para los bordes del hojaldre que subirán solos por el efecto que produce el calor del horneado sobre la masa. Este paso es opcional, ya que podéis hacerla sin crema inglesa, pero queda más jugosa con ella.
A continuación, colocaremos las láminas de manzana ligeramente superpuestas para dar un efecto visual más agradable pero no formando capas, para no arruinar el efecto delicado que queremos conseguir en boca.


Seguidamente espolvoreamos nuestras porciones con un poco de azúcar glas y pintamos con ayuda de una brocha con un poco de nuestra deliciosa mermelada de especias y mango a la que primero habremos añadido un poco de agua y calentado, porque suele quedar bastante espesa en frío por el azúcar.


Ponemos en una fuente de horno sobre papel de horno ( yo usé el mismo que traía el hojaldre)


Y horneamos a unos 180º o 200º C hasta que el hojaldre quede dorado, aproximadamente una media hora con calor arriba y abajo y si queréis podéis darle al final un par de minutillos de grill para que nos quede bien dorada por encima.
Por último es importante tener preparada un poco más de nuestra mermelada (igual que hemos dicho anteriormente, templada y aligerada con agua) para pintar nuestras tartas de hojaldre inmediatamente después de sacarlas del horno, aún calientes para que la mermelada quede bien pegadita a la tarta y ésta a su vez sea no sólo más sabrosa de sabor sino también de aspecto, con ese brillo delicioso.
¡Y aquí la tenéis!, ahora sólo os queda disfrutarla, caliente, templada o fría está espectacular y si queréis podéis acompañarla con un poquito de un buen helado de vainilla, por ejemplo y por supuesto un café o té calentito :)



ENJOY YOUR MEAL!!!



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